martes, noviembre 18, 2014

La conspiración del ebola Nuevo Orden Mundial

Hace menos de medio año muchos “conspiranoicos” pensábamos que el ébola podía ser un arma bioterrorista capaz de reducir drásticamente la población de algunos países africanos y sembrar el terror total en todo el orbe, ésta para la gente común y corriente parecía una idea sin fundamento.

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Pero ahora existen algunas evidencias concretas que sustentan esta hipótesis, este brote podría haberse iniciado en unos laboratorios donde se realizaban experimentos militares, al tiempo que la alarma mundial crece cada día.

A mediados del mes de agosto, la propia OMS declaraba que la actual epidemia de ébola era la más desafiante en su historia.

Y por primera vez la epidemia había alcanzado grandes ciudades dotadas de aeropuertos internacionales.

Casi todos criticaron a un experto alemán cuando, a comienzos de septiembre, advirtió que la actual epidemia de ébola podría matar a mas de 5 millones de africanos si no era frenada a tiempo y recomendaba aislar los países donde ya era muy probable que se convirtiese en pandemia, al no poder tomarse en éstos las medidas de sanidad adecuadas para evitarlo.

Pero a medida que pasaban las semanas el número de afectados iba creciendo exponencialmente.

Y ya el 23 de septiembre los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Los Estados Unidos estimaban que, para el 20 de enero de 2015, podrían estar infectadas entre 550,000 y 1,4 millones de personas en esa zona de África.

Y, ante semejante alarma de pandemia que amenaza con llegar a otros continentes, anunciaban que EE UU enviaría mas de 5,000 militares a la zona.

EXPERIMENTOS CIENTÍFICO-MILITARES EN EL FOCO DE INFECCIÓN

El hospital de Kenema colaboraba con el Instituto Nacional de la Salud norteamericano y el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército, formando parte de un programa de investigación biológica desarrollado(bajo contrato con la OMS) en Sierra Leona, Liberia y la República de Guinea, países donde seis años después comenzó la actual epidemia.

Members of a Red Cross burial team take samples from a   woman suspected of dying of Ebola in the village of Dia on Monday, August 18, 2014. So-called "safe burials," conducted by the International Federation of the Red Cross, are conducted in accordance with rigorous safety procedures. The dead bodies of Ebola victims are extremely infectious.(Pete Muller/Prime for the Washington Post)

Allí se venían desarrollando investigaciones sobre el uso de anticuerpos monoclonales y el desarrollo de vacunas que permitiesen inmunizar a los soldados contra fiebre de Lassa, ébola y otros virus hemorrágicos, y se sospecha que utilizarían como conejillos de indias a lugareños.

Tanto el laboratorio P4 del USAMRIID en Fort Detrick, como los de Plum Island y Pine Bluff han sido acusados de realizar, desde 1950, pruebas que afectaron ilegalmente la salud de miles de ciudadanos de EE UU y otros países.

Junto a Fort Detrick está hoy el Instituto Frederick de investigación sobre el cáncer, desarrollándose allí un programa de cáncer por virus que permitiría eliminar a enemigos de forma selectiva, del cual tal vez deriven las múltiples denuncias realizadas por habitantes de la zona, tras haber contraído cáncer y otras enfermedades que atribuyen a experimentos con armas bioquímicas fabricadas allí.

Quienes sostienen que la epidemia actual es continuación de anteriores prácticas genocidas, recuerdan que África Central habría sido utilizada como banco de pruebas para investigaciones realizadas allí desde hace casi medio siglo por investigadores militares norteamericanos.

Y el polémico virus del SIDA podría haber sido fabricado en Fort Detrick como un arma biológica y luego habría sido probado en África y comenzado a extenderse por allí, de forma accidental o voluntaria.

Leonard Horowitz, principal impulsor de dicha denuncia, aseguraba también que la primera eclosión de ébola tuvo como punto de partida experimentos realizados por una empresa bío-farmacéutica, que habría logrado la mutación de un virus local africano en colaboración con Fort Detrick.


¿PARA QUÉ SERVIRÍA ESTA PLAGA?

Volviendo a la supuesta expansión del ébola a partir de los laboratorios de Kenema en Sierra Leona, la gran pregunta es: ¿a quién aprovecharía esta plaga?

En la financiación de los laboratorios de Kenema participa la Fundación de Melinda y Bill Gates.

Desde hace tiempo se viene acusando a ésta de apoyar políticas para reducir la natalidad con el urgente fin de salvar un planeta que se encamina a un biocídio apocalíptico.

Políticas como las defendidas abiertamente, desde 1969, por quien 40 años después fue nombrado asesor principal de Obama para ciencia y tecnología, el ecologista John R Holdren.

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En su libro Ecociencia, Holdren y otros dos estrechos colaboradores discutían diversos medios para frenar urgentemente la superpoblación que podía conducir a la miseria a los países occidentales.

Los medios propuestos, obviamente, no incluían algo tan inaceptable como el exterminio de poblaciones en el tercer mundo.

En su informe de 1972 sobre los límites del crecimiento, el Club de Roma ya advertía del grave problema para el mantenimiento del sistema capitalista y de nuestro modo de vida que constituye el incesante crecimiento de la población mundial.

Pero el doctor Horowitz principal difusor de la teoría según la cual algunos virus estarían siendo utilizados como medios genocidas va mucho más lejos.

En su libro Muerte en el aire, además de insistir en que la preferencia del SIDA por los africanos sería un resultado probable de las exitosas políticas de seguridad nacional ordenadas durante las administraciones de Nixon y Cárter, aplica esta misma conclusión al ébola, asegura que, ya a comienzos de los años setenta, el Memorándum 200 de Seguridad Nacional, promovido por Kissinger, asesor de seguridad nacional de Nixon, animaba sutilmente a la masiva despoblación del tercer mundo.

Por otra parte, esta epidemia de ébola llega en un momento muy oportuno, cuando el mundo se enfrenta a la mayor amenaza de guerra global del último medio siglo.

Una guerra que como explican diversos estudios podría permitir la supervivencia de un Sistema que se enfrenta a una crisis económico-financiera-ecológica sin precedentes, cumpliendo las funciones de todas las guerras: movilizar la maquinaria industrial militar, fomentar el avance de la ciencia y la tecnología, regular la población... y, sobretodo, permitir el establecimiento de un Nuevo Orden Mundial, dirigido por los vencedores, aunque sólo en apariencia, porque sean quienes fueran éstos los ganadores serán siempre las altas finanzas que promueven todos los conflictos y tienen intereses en ambos bandos.

En un futuro conflicto internacional el ébola podría convertirse en un arma devastadora que acabe con las vidas y respete materiales y recursos.

Pero sólo si sufre o se le induce una mutación que le permita evolucionar de su actual nivel 2 de bioseguridad amenaza biológica, cuyo potencial y rapidez de transmisión son limitados, a un nivel 4.

Este último sería el caso si pasa a transmitirse por vía aérea-respiratoria.

Algunos sospechan que esto podría ocurrir en cualquier momento y que a ello obedece que se tomen precauciones para evitarlo: así lo hicieron cuantos trasladaron y trataron a los occidentales contagiados...

De hecho, hay quienes vienen denunciando desde hace tres décadas que la primera cepa de ébola pudo haber sido creada como bio-arma en un laboratorio militar de Fort Detrick, al igual que sucediera con el VIH y el bacilo del ántrax.

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