viernes, agosto 26, 2016

El proyecto SIGMA tratado alienígena.

En la década de 1950, el gobierno de los Estados Unidos decidió que no había nada malo en dejar que los alienígenas grises secuestran a unos cuantos humanos, si el precio era justo. 



Pues resulta que nunca se puede ganar en un trato con el diablo. Los Grises requerían de toda la información disponible y sin restricciones del genoma humano. Tras el derribo de varios vehículos voladores extraterrestres y la adquisición de la tecnología avanzada que llevaban a bordo, el gobierno consideró muy rentable establecer canales de comunicación con las entidades alienígenas.
 

Uno de los primeros proyectos para hacer frente a esta situación fue el Proyecto SIGMA, una operación conjunta establecida en 1952 por el consorcio gubernamental NSA / CIA. 




 

Los ufólogos se refieren al Proyecto SIGMA con muchos apodos, entre ellos el Tratado TAU IX de la Preservación de la humanidad, el Tratado Gready o el Acuerdo Edwards, este ultimo es el nombre de la base de la fuerza aérea, donde habría tenido lugar la reunión entre alienígenas y humanos. 

Su principal objetivo era preparar el camino para las comunicaciones entre humanos y alienígenas.


Utilizando la tecnología que ahora llamaríamos rudimentaria, los científicos del 


Proyecto Sigma lograron determinar la ubicación relativa de un grupo sospechoso de asteroides que se movían de una manera ordenada. Con el uso de equipo de telecomunicaciones desarrollado utilizando la tecnología a bordo de los OVNIs derribados, fue enviada una transmisión en la dirección de los objetos. La respuesta no tardó mucho y se programó una reunión.
 

Sin embargo, el mensaje también fue interceptado por otra presencia extraterrestre que mantiene una estrecha vigilancia sobre nuestro planeta. 

La especie conocida como nórdicos o los azules entro en contacto con los seres humanos y les aconsejaron no entrar en ningún acuerdo con la fuerza a las que les enviaron el mensaje. 


Nos advirtieron sobre las otras especies exóticas y el hecho de que sólo se sirven a sí mismos. Los azules se negaron a ofrecer cualquier parte de su tecnología. En cambio, los azules si se ofrecieron a apoyarnos en nuestro desarrollo espiritual, pero pedían algo a cambio: que la humanidad desmantelara colectivamente su arsenal nuclear. 

Como una especie joven, dijeron que los humanos no estaban calificados para ejercer el poder de tecnología alienígena avanzada. Comentaron que nosotros sólo la utilizaríamos para llevarnos a la destrucción de nosotros mismos.


Advirtieron a la humanidad sobre su camino de autodestrucción y condenaron el hecho de que nos estábamos matando entre sí, contaminando el planeta y desperdiciando muchos recursos naturales de la Tierra. 


Un comité se reunió para estudiar sus demandas, pero también con paranoia extrema, al final creyeron que un desarme nuclear no estaba en la agenda de los Estados Unidos y que dejaría el mundo indefenso en la cara de una amenaza extraterrestre. 


Naturalmente, algunos oficiales de alto rango hambriento de poder desestimaron la oferta de los nórdicos y la atención se centró en conseguir tecnología extraterrestre. 




El esfuerzo de relaciones diplomáticas se materializó el 25 de abril de 1954, cuando las figuras clave en el gobierno y emisarios de la especie que más tarde les llamaríamos los grises altos, partían el pan por primera vez en la base Edwards, ubicada en el sur de California. 


Según otras fuentes, la reunión se llevó a cabo en realidad dos meses antes en la Base Aérea Holloman, diez kilómetros al suroeste de Alamogordo, Nuevo México. 


Pero nosotros no estamos aquí a discutir la logística y ubicaciones. Lo que realmente importa es el resultado del acuerdo alcanzado con los alienígenas grises


El intercambio de información se hizo telepáticamente entre los representantes de ambos mundos. La razón por lo que les interesaba hacer pruebas con humanos era de naturaleza genética.
 

Los Grises revelaron a sus homólogos humanos que su ADN sufría de una degradación extrema. 

Como especie, estaban muriendo y estaban en necesidad desesperada de una solución para superar la situación. 


Se requería un acceso completo y sin restricciones al genoma humano con el fin de desarrollar un método estable para la hibridación humano-gris y de este modo asegurar su existencia. 




Los grises altos, afirmaron que querían permiso para secuestrar a seres humanos y llevar a cabo la investigación genética sin dañar a los sujetos de prueba. 


Los seres humanos, que se llevarían, serían devueltos ilesos y con absolutamente ninguna memoria de su calvario. Se llegó a un acuerdo tras las discusiones, uno muy lucrativo para los involucrados. Por desgracia, las consecuencias serían desastrosas para el resto del mundo. El resto es historia… 


Google+ Badge

Síguenos en Google+

© Grandes enigmas y misterios del mundo
Maira Gall