lunes, abril 30, 2018

El cadáver de una santa de 300 años abre los ojos

Desde que se lanzó el video, la gente ha dudado y ha sido deslumbrada por el cadáver de Santa Inocencia. Ella está en exhibición, dentro de una caja de vidrio. Los visitantes frecuentan la catedral católica en Guadalajara, México, tratando de echarle un vistazo.



Una persona, obtuvo más de lo que esperaba. Sin saberlo, mientras filmaban, esta persona capturó el cadáver de una santa con una antigüedad de más de 300 años ... abriendo los ojos. No fue hasta que regresaron a casa más tarde, cuando reprodujeron el metraje. 


Lo que capturaron, los asustó por completo. El video se propagó rápidamente en línea en algún momento durante el año 2012.

El video solo dura unos segundos. Esto puede explicar por qué la grabación sobrenatural es tan perturbadora. 


Se puede escuchar en el fondo, a un guía turístico que habla entre la multitud de personas durante un periodo de tiempo. Muchas personas se han paralizado de terror, después de ver a la niña difunta abrir sus ojos muy lentamente.




Una persona mencionó que esto no era más que CGI. Dijeron que miraran con cuidado, cuando los ojos se abren, la imagen se borronea ligeramente. Quizás sea así, pero esto tampoco se ha demostrado. Su brazo derecho se ve momentáneamente, mientras la cámara se inclina hacia su mano, antes de pasar por el resto del cuerpo.

El cardenal Juan Francisco Robles, mencionó que esto fue un milagro. Los restos de Santa Inocencia fueron eventualmente transferidos a la Catedral de Guadalajara en México.





Más tarde, fueron certificados como una reliquia. Ella es vista vistiendo un atuendo ceremonial blanco. 


El cadáver en sí, se ha conservado en cera y se ha colocado dentro de la caja de vidrio con forma de ataúd. Entre la Iglesia Católica, ciertas tradiciones se han mantenido en su lugar. En particular, se cree que ciertos caracteres, como los santos, son la encarnación de la santidad. 

Por esta razón, se los conoce como venerados no corrompidos en santuarios católicos.

Cuenta la leyenda popular que hace muchos años una niña llamada Inocencia, escuchaba atenta a sus compañeritas de la escuela platicar sobre su primera comunión; para ella esto era un sueño pues quería recibir el cuerpo de cristo. 


Un día llegó muy alegre a casa y le dijo a su padre que quería hacer su primera comunión; éste comenzó a golpearla de una manera inhumana prohibiéndole que se acercara a las personas que la querían convencer de ‘tal tontería’. […] Un día la monja que impartía el catecismo le extrañó escuchar rezos y cánticos fuera del lugar. 



Grande fue su sorpresa al encontrar a la niña hincada sobre el musgo haciendo oración. Conmovida, la invitó a que tomara las clases dentro de la casa. ‘Es mejor tener al bien aliado, que al mal’, le dijo la monja.

Llegado el gran día, varios niños vestidos de blanco y con vela en mano esperaban en la entrada de Catedral, entre ellos Inocencia luciendo un vestido de encajes que la monja le había conseguido. Por fin, Inocencia experimentó esa sensación de recibir el cuerpo de Cristo. 


Llena de alegría se dirigió a su casa para darle la noticia a su padre; al no encontrarlo en la sala, se encamino a la cocina y lo vio preparándose algo. Inocencia le dio la buena nueva y él, agachando la cabeza, se volteó velozmente y le clavo en el pecho un cuchillo. 

El señor huyó sin saberse su paradero, mientras los vecinos alertados por el grito que escucharon se arremolinaron alrededor del cuerpo de Inocencia. Por semejante suceso la trasladaron a la Catedral donde hasta hoy su cuerpo descansa en paz, siendo testigo mudo del amor profundo de una niña por la eucaristía.

Después de celebrar su Sagrada Comunión, se fue a casa, estaba allí cuando su padre la apuñaló hasta la muerte por rabia. Esta muerte, se sabía que era una persecución temprana contra la fe católica. San Inocencia se convirtió en un mártir. Su historia ahora vive.

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