lunes, enero 30, 2017

¿Los extraterrestres diseñaron a la humanidad?

¿Podrían los tipos sanguíneos probar que los seres humanos están genéticamente modificados? 


A través de los años, varios estudios científicos han buscado esta respuesta.

Muchas personas no están convencidas de que la evolución por sí sola fue capaz de llevar a la humanidad de su forma original en cierto modo “bruta” a los únicos animales en el planeta Tierra capaces de tener un lenguaje, una escritura y la civilización que se tiene hoy en día. 


En cambio, miran hacia las antiguas escrituras y las historias de sociedades de todos los rincones del mundo que hablan de misteriosos visitantes, ángeles caídos, dioses o los Anunnaki


Si bien estos cuentos pueden variar ligeramente unos de otros, todos dicen la misma historia amplia. 


Las criaturas semejantes a Dios vinieron de los cielos y trajeron a los seres humanos las herramientas para crear civilizaciones vastas y sofisticadas

Versiones de estos cuentos pueden incluso encontrarse en la Biblia cristiana en referencia a los ángeles caídos en Génesis, capítulo 6.



Los misterios planteados por las escrituras antiguas parecen estar apoyados por la evidencia arquitectónica que se ha creído dar a los seres humanos modernos sus mayores pistas sobre las antiguas sociedades que vinieron antes que ellos. 


Durante años, arqueólogos, historiadores e ingenieros han estado desconcertados por la tecnología supremamente inteligente, aparentemente disponible para los antiguos antepasados de la humanidad para construir los megalitos extraordinarios en regiones como Egipto, Perú y México. 


Pero tal vez una pista aún más grande reside en la estructura genética de los seres humanos mismos. 


La historia de los Anunnaki describe cómo esta poderosa raza alienígena creó los primeros seres humanos para trabajar como esclavos en las minas de oro que usaban como incipientes colonias en el planeta Tierra. 


La evidencia más convincente para apoyar esta teoría es la existencia del grupo sanguíneo Rh negativo. Los seres humanos caen en cuatro tipos de sangre; A, B, AB y O. 



Esta clasificación está determinada por la composición del sistema inmune de la persona, específicamente, las proteínas presentes en la superficie de las células que se amasan para combatir bacterias, virus y otros cuerpos extraños en el cuerpo humano. 

La gran mayoría de los seres humanos exhiben estas proteínas, pero otras no. Las personas que caen en grupos negativos de la sangre son individuos perfectamente sanos que no experimentan ninguna diferencia significativa en resultados médicos a otras personas. 


Hasta el día de hoy, los científicos no han podido explicar adecuadamente por qué este es el caso o, de hecho, por qué existe esta discrepancia. ¿Podría ser que esto es evidencia de un resquicio de nuestro pasado genéticamente modificado?



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