martes, enero 27, 2015

Pintura La persistencia de la memoria Salvador Dalí

Es quizá uno de los cuadros más significativos del surrealismo y del genio catalán, al que se refiriera alguna vez: "Lo mismo que me sorprende que un oficinista de banco nunca se haya comido un cheque, asimismo me asombra que nunca antes a ningún otro pintor se le ocurriera pintar un reloj blando".

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Fue en 1931 cuando Dalí rompió toda relación con su padre, luego de que éste insultara a su madre, muerta diez años antes.

Comenzó el cuadro en Portlligat, en el Mediterráneo español, donde tenía su residencia, iniciando con el paisaje de fondo “un paisaje cercano a Portlligat donde las rocas estaban iluminadas por un atardecer; transparente y melancólico: en primer término, un olivo con las ramas cortadas y sin hojas", aunque no tenía muy claro cómo lo terminaría.

"Sabía que la atmósfera que; había conseguido crear con este paisaje había de servir de marco a alguna imagen sorprendente: pero no sabia qué."

Fue en la ciudad de París donde se le ocurrió cómo culminarlo, según él mismo cuenta, durante una tarde en la que tenia un persistente dolor de cabeza tras un almuerzo que había incluido quedo Camembert de sabor muy fuerte.

Permaneció un rato en la mesa "meditando sobre los problemas filosóficos de lo que era 'superblando' en el queso que se prestaba en mi espíritu", pero luego al levantarse... "Me disponía a apagar la luz cuando instantáneamente 'vi' la solución.

Vi dos relojes blandos, uno de los cuales colgaba lastimosamente de la rama del olivo..." Horas más tarde, cuando Gala volvió, Dalí la hizo cerrar los ojos y contar hasta tres para abrirlos y mostrarle el producto final.

Tras ver su rostro de asombro, él le preguntó: "¿Crees que dentro de tres años
habrás olvidado esta imagen? Nadie podrá olvidarla después de verla".

Entre los cientos de interpretaciones que ha tenido la obra en cuestión, con frecuencia referida como una metáfora de la fugacidad de los eventos cotidianos y la
relatividad del tiempo, el mismo Dalí llegó a decir: "Un reloj, sea duro o sea blando, no
tiene ninguna importancia; lo importante es que señale la hora exacta"

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