domingo, mayo 11, 2014

La guerra de los Clones en Corea del Sur

Transcurrieron dos años de trabajo para que el doctor Hwang Woo Suk fuera aclamado como héroe nacional la promesa de Corea del Sur que cambiaría el rumbo de la genética; pero en tan sólo cuatro meses su reputación quedó destrozada.

guerra clones

Hwang investigador veterinario de la Universidad Nacional de Seúl (SNU, por sus siglas en inglés), publicó entre 2004 y 2005 dos artículos en la revista Science.

En uno afirmaba que él y sus colegas habían clonado por primera vez células
embrionarias humanas, y en el otro, que habían clonado células de varios pacientes.

El avance simbolizaba la posibilidad de extraer células madre y usarlas como tratamiento para sanar órganos dañados, o probar medicamentos de enfermedades crónicas.

El reconocimiento fue internacional pero los aplausos se detuvieron en noviembre de ese año.

Un colaborador, el estadounidense Gerald Schatten, anunció que dejaría de trabajar con Hwang a causa de su preocupación por cómo se consiguieron las donaciones de óvulos para los estudios, y pidió que se borrara su nombre de los créditos.

Poco más tarde, otro colega confesó que, por órdenes de Hwang pagó 1,400 dólares a cada mujer que ofreció sus células reproductoras. Y dos estudiantes declararon que Hwang las obligó a hacer sus donaciones de óvulos también.

El escándalo hizo dudar al gobierno surcoreano, pues había otorgado un financiamiento millonario a esas investigaciones.

Por ello, pidió a la SNU verificar el caso a profundidad. Resultó que todos los datos habían sido falsificados: la información genética no coincidió con el ADN de los donantes, las fotografías y gráficas habían sido alteradas para simular la clonación de las células, y no existía el expediente de algún paciente especifico cuyas células serian replicadas.

El doctor Hwang admitió la farsa y su conducta antiética.

Se resignó a iniciar 2006 bajo la sentencia del cierre de su laboratorio, ser expulsado de su institución y pasar dos años en prisión, aunque esta condena se convirtió en una suspensión de tres años.

Para disminuir la mala reputación científica. Corea del Sur suspendió estudios sobre células madre hasta 2007.

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