domingo, octubre 20, 2013

El celibato de los sacerdotes católicos

El primero en hablar del celibato en el catolicismo fue el apóstol San Pablo, en su
Primera Carta a los Corintios, esta recomendación empezó a formalizarse a principios del siglo IV, cuando se realizó un concilio en la ciudad de Elvira, España.

En el canon 33 de dicho concilio se señala que, “obispos, presbíteros, diáconos y otros en alguna posición de ministerio, se abstendrán completamente de tener relaciones sexuales con sus esposas, así como la procreación de hijos. Quien desobedezca, será removido de su oficio”.

sacerdote

Tuvo que pasar casi un milenio para que el celibato adquiriera la forma actual.

En buena medida esto fue por causa de un asunto material: hijos de sacerdotes y obispos podían reclamar los bienes eclesiásticos a la muerte de su padre, amén de que el papa Calixto II quería llevar una renovación en una iglesia que se había acercado demasiado al poder político de los reyes europeos.

Por ello, en el Primer Concilio de Letrán (convocado y presidido por Calixto II), en el año 1123, se estableció la prohibición expresa para que los sacerdotes contrajeran nupcias o tuvieran concubinas, nulificando los matrimonios de cualquier tipo que hubieran formalizado antes del establecimiento de la norma.

En la actualidad, el Código de Derecho Canónico (redactado en su versión más reciente en 1983) señala, en su capítulo 1037, la obligación de profesar el celibato para quien desee ser sacerdote.

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