sábado, julio 20, 2013

La crisis de los tulipanes en Holanda

Esta flor es nativa originalmente de las montañas Pamir e Hindu Kush en las estepas de Kazajistán, encontrándose distribuido actualmente por Oriente Medio, Irán y Afganistán particularmente, hacia la península de Anatolia,Europa del Sur y norte de África, por el Oeste, y hacia el noreste de China, por el Este.

Los tulipanes llegaron a Europa a finales del siglo XVI y pronto comenzaron a convertirse en piezas de coleccionistas en los Países Bajos, cuya economía iba viento en popa gracias a los negocios y al éxito de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.

Tulip

Concretamente, los cultivados en Holanda estaban afectados por un virus que les proporcionaba una variada gama cromática, lo que aumentaba su exotismo y también su precio.

En 1623 un solo bulbo podía llegar a valer 1.000 florines, cuando los ingresos medios anuales rondaban los 150 florines.

Durante la década de 1630, muchos holandeses invirtieron enormes sumas de dinero en esta flor, porque pensaron que jamás se devaluaría su precio.

Los beneficios llegaron a superar el 450% de la inversión inicial.


Un negocio floreciente. El mercado de tulipanes se disparó, lo que dio lugar a una inquietante burbuja económica.

Además, en 1636 se declaró una epidemia de peste bubónica que se cobró muchas vidas en Holanda y dejó sin mano de obra a los viveros.

Aquel desastre incrementó los precios en el mercado, lo que no fue un obstáculo para que los compradores se hipotecaran aún más y siguieran adquiriendo flores.

La tulipomanía fue de tal que los especuladores compraban bulbos virtuales en catálogos de ventas diseñados para incautos de todas las clases sociales.


A principios de 1637, los especuladores más avispados intuyeron que el mercado se iba a desinflar, de modo que decidieron vender sus preciados tulipanes.

Aquellas primeras ventas contagiaron rápidamente al mercado, lo que provocó el pánico en el país, los que no reaccionaron a tiempo se encontraron con
bulbos que habían comprado a precio de oro y que ya no podían vender.

Como en posteriores burbujas financieras, la explosión del tulipán arruinó a muchos holandeses e hizo ricos a unos pocos que vendieron momentos antes de producirse el desastre.

A pesar del desastre que causaron, hoy los tulipanes siguen siendo uno de los símbolos de Holanda.

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