martes, julio 23, 2013

El gen de la vida eterna

Una cosa que algunos quieren cumplir con ayuda científica es la inmortalidad, cualidad que en el pasado dio pie a numerosas leyendas y mitos.

En este sentido no se puede hablar de vida eterna, pero si de la prolongación del promedio de vida, y la esperanza podría residir en el gen p21 que al activarse funciona como una especie de freno que limita el crecimiento de las células que han sido dañadas por agentes externos.

BC7251-001

Al estudiarlas con atención, el doctor Igor Ronson, de la Universidad de Illinois
en Chicago, descubrió que tienen efectos en otros tantos miles de genes, especialmente aquellos implicados en el envejecimiento y las enfermedades relativas a este proceso.

Al estar involucrado con la regeneración celular, su inhibición dentro del organismo
humano podría no sólo retardar el envejecimiento, sino también permitir la recuperación de tejido en determinadas circunstancias, en un proceso de sanación similar al que tienen los anfibios cuando pierden un miembro y es reemplazado de forma natural.

Este último es una concepto que encontraron en el Instituto Wistar de Filadelfia, Estados Unidos, donde científicos encontraron que los ratones para experimentación que no tenían el p21 poseían la habilidad de regenerar en cuestión de días una oreja que habían perdido.

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